Las cinco preguntas esenciales

Una rutina breve y periódica vale más que un análisis complejo hecho una vez al año.

  • ¿Cuánto tenemos que cobrar en los próximos 30 días?
  • ¿Qué facturas ya han vencido?
  • ¿Qué pagos no podemos aplazar?
  • ¿Qué proyectos están consumiendo más caja de la prevista?
  • ¿Qué saldo tendremos en un escenario prudente?

Conectar los datos antes de analizarlos

Si las facturas, los movimientos bancarios, los gastos y los proyectos están en herramientas separadas, la previsión ya nace desfasada. La primera automatización útil es la conciliación: asociar los movimientos económicos y los documentos a un mismo historial.

Cuando los datos están conectados, las preguntas se responden más rápido y las respuestas son más fiables.

De la previsión a la acción

Un informe es útil cuando señala una prioridad: reclamar un cobro, aplazar una compra, revisar un proyecto o negociar un vencimiento. El control de gestión no consiste en observar cifras, sino en decidir con antelación.